FDA: Los químicos de los protectores solares llegan a la sangre

Es probable que le hayan enseñado a cubrir, con alguno de los protectores solares del mercado, su piel hambrienta de sol para luchar contra los rayos cósmicos que causan cáncer cada vez que sale a la calle. Legiones de médicos, padres y personas influyentes en YouTube son unánimes en este punto.

Pero como la aplicación de protector solar evolucionó de una o dos semanas en la playa cada año a una constante diaria, los reguladores de salud de EE.UU. desean saber más sobre cómo interactúan todos esos químicos fotoprotectores con la piel de las personas.

Si pasan los tejidos y se absorben en el torrente sanguíneo, eso podría ser un problema. Al igual que otros medicamentos de venta libre que supervisa la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), se deben estudiar los filtros solares para asegurarse de que no dañen las hormonas de las personas, afecten sus sistemas reproductivos o causen cáncer.

Dichas pruebas de seguridad nunca se han realizado con los ingredientes activos del filtro solar, ya que esos productos químicos se aprobaron hace décadas, antes de que alguien sospechara que podían ser absorbidos por el cuerpo. Ahora sabemos que es más que una simple sospecha.

Actualmente, investigadores de la FDA revelaron los resultados de un pequeño ensayo clínico diseñado para probar cómo se comportan cuatro de las moléculas de filtro solar más comunes en el mercado después de rociarlas o aplicarlas.

Los resultados, publicados en la revista JAMA demostraron que, al contrario de lo que dicen los fabricantes de protectores solares, los productos químicos que bloquean los rayos UV se filtran a la circulación. Sin embargo, todavía no hay evidencia de que estén haciendo algo dañino dentro del cuerpo. Pero lo revelado tendrá serios impactos en los fabricantes de protectores solares en el futuro, y puede cambiar las opciones que encontrará en los estantes de las farmacias antes de que termine el año.

Todo el mundo siempre había pensado que, debido a que están destinados a trabajar en la superficie de la piel, no serían absorbidos, pero sí lo son“, dice Theresa Michele, directora de la División de Medicamentos Sin Receta de la FDA, y coautora del estudio financiado por dicho ente.

Su equipo descubrió que solo unas pocas horas después de la aplicación de protector solar, los químicos fotoprotectores se filtraron en el torrente sanguíneo y dispararon las concentraciones por encima del umbral de toxicología de la FDA que dispara pruebas de seguridad adicionales.

Los investigadores observaron los mismos patrones en los 24 voluntarios que reclutaron: 12 hombres y 12 mujeres, que fueron asignados al azar para aplicar uno de los cuatro protectores solares disponibles comercialmente: dos sprays, una loción y una crema.

Los participantes aplicaron sus pociones de acuerdo con el etiquetado recomendado; cuatro veces al día durante cuatro días al 75% de su cuerpo, aproximadamente la cantidad de piel que estaría mostrando en un traje de baño. Durante esos cuatro días, y tres días después, los investigadores recolectaron sangre cada pocas horas para analizar la presencia de avobenzona, oxibenzona, octocrileno y ecamsule, en 30 muestras en total.

Descubrieron que mientras que los químicos que bloquean los rayos UV demoraban solo unas pocas horas sobre el objetivo, en tres de las cuatro formulaciones, esos niveles permanecían elevados hasta el final del estudio, tres días después de que los participantes habían dejado de pulverizar y rociar. Solo los usuarios de crema vieron que sus concentraciones químicas se redujeron antes.

El hecho de que estas moléculas de filtración solar penetren en el sistema circulatorio no significa, por sí solo, que tales ingredientes no sean seguros. “Puede que no haya nada, y eso sería genial. Pero el problema es que simplemente no lo sabemos“, dice Kanade Shinkai, dermatólogo y editor en jefe de JAMA Dermatology. La conclusión, dice ella, es que aunque la evidencia es irrefutable de que el sol causa cáncer de piel, los científicos saben mucho menos sobre los riesgos y beneficios relativos de los productos químicos de protección solar.

Para comprender qué efectos, si los hay, tienen dichos químicos en los tejidos internos, se necesitará más investigación. Es particularmente urgente aprender más acerca de la exposición a largo plazo y cómo difieren las tasas de absorción en bebés y niños, con su menor proporción de superficie corporal a un mayor tamaño.

Luego está la importancia de los datos del mundo real; por ejemplo, evaluar los efectos del filtro solar en una playa de arena caliente, en lugar de los espacios controlados por temperatura y humedad de un laboratorio clínico. Sin embargo, los resultados de la prueba subrayan la necesidad de más datos sobre la absorción de filtros solares, que la FDA ha exigido a los fabricantes, aún sin éxito.

La historia de la regulación de la protección solar es larga y polémica, pero el núcleo del conflicto se reduce al hecho de que EE.UU. trata la protección solar como un medicamento de venta libre, y el resto del mundo lo considera un cosmético.

Cuando surgió una nueva investigación a fines de los años 90 y principios de los 2000, que sugería que los ingredientes que bloquean los rayos UV en los protectores solares con base química podrían ser absorbidos por el cuerpo humano, la FDA comenzó a pedir a las compañías que llevan nuevas moléculas al mercado, que incluyan dichos datos en sus estudios de seguridad. Dichas corporaciones se resistieron y el desarrollo se estancó en los Estados Unidos. Mientras tanto, Europa agregó al menos ocho nuevos filtros fotoprotectores más avanzados a su arsenal de protección solar.

En un esfuerzo por terminar con el estancamiento, el Congreso aprobó la Ley de Innovación de Protección Solar en 2015. Como parte de ese esfuerzo, en febrero, la FDA anunció que estaba revisando la forma en que la agencia regula los protectores solares, para “seguir el ritmo de la ciencia en evolución”. Los cambios propuestos estaban sometiendo a 16 productos químicos de filtración UV, actualmente en el mercado estadounidense, al mismo escrutinio que las nuevas moléculas.

Para demostrar que son seguros y efectivos, la FDA ahora está pidiendo a los fabricantes de protectores solares de los Estados Unidos que envíen datos adicionales que midan cómo estos ingredientes se absorben en el torrente sanguíneo. Si no absorben por encima del umbral toxicológico, no hay problema. Pero si lo hacen, la agencia desea ver más pruebas: evaluar el riesgo de cáncer y los daños a los sistemas reproductivos y endocrinos, lo cual es un estándar de seguridad de los medicamentos. La idea es facilitar que los nuevos ingredientes compitan con los heredados que la FDA no había evaluado en décadas.

Pero los requisitos de prueba también podrían dar a los estadounidenses menos opciones, al menos a corto plazo. Si los fabricantes de EE.UU. no realizan estudios de absorción y proporcionan esos datos a la FDA para cuando finalicen las nuevas reglas de la agencia en noviembre, esto significaría (en teoría) la eliminación de esos productos de los estantes.

Hasta el momento, solo dos ingredientes han sido considerados seguros y efectivos: óxido de zinc y dióxido de titanio. La FDA ha dicho que otorgará aplazamientos a empresas que estén dispuestas a comprometerse a realizar los estudios necesarios para las 12 moléculas restantes en cuestión.

Con información de Wired


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